Personalizar el servicio. Un valor.

Personalizar el servicio. Un valor.

Si necesito un mueble para mi estudio puedo hacer dos cosas, comprarlo según las medidas y diseño estándares que me ofrece la tienda, llevarlo a casa y montarlo cruzando los dedos para que no quede “del todo mal”, o por el contrario puedo ir a un ebanista, decirle que es lo que necesito, dejarme asesorar hasta estar satisfecho y concertar que día vendrán a montarlo.

Ambas opciones son lícitas. En la primera intentamos minimizar el coste a cambio de adaptarnos a la oferta, en la segunda nos prima más el resultado, asumiendo, a priori, un mayor coste.

En nuestro sector pasa algo parecido. Muchas veces me piden una tarifa de precios y siempre doy la misma explicación. Nuestro producto y nuestro servicio no tienen un precio fijo e igual para cada proyecto porque cada uno de ellos es distinto, personal y único. Si bien es cierto que en algunos materiales podemos definir claramente un rango de precio en el servicio global es mucho más difícil. Queremos poder ofrecer el valor de la personalización que creemos se merece cada trabajo. No es lo mismo ayudar a crear, producir e instalar un rótulo de fachada acorde con lo que el cliente solicita en base a un criterio bien sea personal o bien sea corporativo, que tener en un almacén materiales preparados con unas medidas ya estandarizadas y unos procesos de producción totalmente cerrados. Yo, como cliente, me gusta saber que tengo la libertad de decidir qué es lo que quiero y cuál es el resultado que deseo, y si me equivoco, saberlo de antemano.

La personalización, el cuidado y el trato individual ya son, en sí mismos, un servicio a tener en cuenta. Cierto es que no le damos un valor concreto y que en muchos casos forma parte de nuestro ADN pero la aportación al resultado final es evidente.

Xavier Moreno

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